Nota realizada por El Obsevador, publicada el miércoles 14 de Marzo de 2001.
Caja de Herramientas para empezar otra vez.
La Casa de la Mujer de la Union atiende a unas cuatro mil personas por año, y funciona como un escalón para estimular y apoyar a quienes buscan dejar atrás sus problemas y construir una vida nueva.
En 1987 la Casa de la Mujer de la Union funcionaba detrás de las gradas del club Larre Borges. Ahora ocupa un local en José Serrato y Rousseau. Desde la calle las cuidacoches que trabajan sobre Serrato y sobre Rousseau parecen anticipar algunos de los argumentos que la directora del centro, Mabel Simois, sostendrña durante la entrevista. "Cada vez son menos las cosas de hombres, como decían las abuelas", y, por otro lado, que "las mujeres son más pobres que los pobres; la feminización de la pobreza es una realidad, la mujer accede menos que el hombre a los trabajos, con menos remuneración y con menos capacitación".
De todos modos, las dos cuidadoras no dejan de ser las "custodias" adecuadas para un proyecto que apunta a la promoción de la mujer y a mejorar su calidad de vida, desde lo individual a lo general.
Cuatro mil por año.
La casa fue adquirida en 1991 y las tareas de acondicionamiento duraron hasta el año pasado. El apoyo y los aportes de la organización belga Solidarité Socialste, de la Union Europea y de la embajada de Gran Bretaña fueron decisivos.
"Atendemos aproximadamente a 4.000 mujeres al año", certifica la directora de centro, "esto de tarde se convierte en un mujererío y muchas veces es como una sala de urgencias porque vienen con una cantidad de demandas que muchas veces son inmediatas.
Como que está afuera de sus casas y el marido se quedó con sus hijos, cosas que hay que solucionar en el momento y a veces es muy díficil de manejar, pero es el trabajo que elegimos hacer, po lo tanto estamos satisfechas".
La violencia doméstica, el desempleo y el embarazo adolescente son señalados como los tres núcleos de problemas más críticos a los que esta Organozación No Gubernamental (ONG) busca asistir.
"Le estuvimos haciendo el divorcio a una chica de 13 años, con 13 años va a ser divorciada", adelanta Mabel Simois antes de relatar, fríamente, uno de los casos que el centro atiende: "Parece qie ella queda embarazada con 12 años. Sus padres inmediatamente la casan, luego resulta que no estaba embarazada. Además el muchacho la golpea, hay ahí una situación de violencia. Los padres se la llevan de nuevo y ahora la trajeron para divorciarla. Yo siento que esa chica es un paquete que la llevan y la traen, no creo que haya intervenido en ninguna de esas cosas. Ella no decidió nada de su vida".
Simois tiene claro que no se trata de ofrecer soluciones definitivas. "El verdadero trabajo es cuando dejás plantada esa semilla para que la persona pueda realmente crecer y sea capaz de seguir con su vida", afirmó.
Boca a boca.
Consultas gineco obstétricas, preparación para la maternidad, grupos de autoayuda y consultas particulares sobre violencia doméstica, atnción jurídica, cursos de capacitación laboral, teatro, taller antiestrés, taller de artesanía y biblioteca son algunas de las áreas de trabajo de la casa. Mantiene, a la vez, convenios con el Instituto Nacional de la Juventud, la Dirección Nacional de Empleo (Dinae), el Iname y la Intendencia de Montevideo, que son útiles para la concreción de los programas de empleo y capacitación para el trabajo.
Aunque es "de la Unión", Simois aseguró que "llegan mujeres de todos los barrios de Montevideo, incluso del interior". El boca a boca es fundamental para la divulgación de las tareas de la casa y también para medir los resultados de sus servicios: "Más del 50% de las mujeres que llegan vienen derivadas por otra mujer que estuvo acá, que hizo alguna actividad y que le recomienda venir; esa es una buena forma de evaluar tu trabajo y saber que alguien se fue satsfecha con lo que recibió".
"Mis mayores satisfacciones son cuando veo los procesos de las mujeres, cuando las pierdo de vista y después vienen a contarme que tienen una nueva pareja, un nuevo trabajo, que han conseguido su casa, eso lo disfruto mucho". Esto, según Simois, es la confirmación de que "se van de la casa con una cajita de herramientas, y aprenden a usarlas".
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