El 18 de junio se confirmó el noveno feminicidio del año. La víctima fue una mujer de 40 años, asesinada en la zona de Puntas de Quebracho, en el departamento de Cerro Largo. Según la información difundida por la Policía, fue atacada con un arma de fuego por un hombre de 46 años, con quien tenía un hijo en común. Posteriormente, el agresor fue hallado sin vida.
Detrás de cada cifra hay una historia, una familia y un proyecto de vida que fue arrebatado por la violencia machista.
Desde la Casa de la Mujer Unión expresamos nuestra profunda preocupación por la persistencia de los feminicidios en Uruguay. La violencia basada en género no es un hecho aislado ni un problema privado: es una expresión extrema de las desigualdades que atraviesan la vida de las mujeres y requiere una respuesta firme y sostenida del Estado y de toda la sociedad.
Estamos en alerta porque las mujeres siguen siendo asesinadas por el hecho de ser mujeres. Porque muchos de estos crímenes ocurren en el ámbito de los vínculos afectivos o familiares. Porque la ausencia de denuncias previas no significa ausencia de violencia. Y porque cada feminicidio evidencia que aún existen fallas en la prevención, la detección temprana y la protección de quienes viven situaciones de violencia.
Nombrar esta realidad es una forma de no naturalizarla. Exigir políticas públicas con perspectiva de género, fortalecer las redes de apoyo y promover vínculos libres de violencia son acciones imprescindibles para que ninguna mujer más vea vulnerado su derecho a vivir una vida libre de violencias.
Cada feminicidio nos duele. Cada feminicidio nos interpela. Cada feminicidio exige una respuesta colectiva.


