Líneas de Trabajo

Me cuido más cuando…

En 2014 la Casa de la Mujer lanzó la campaña “Me cuido más cuando… Información sobre riesgos y cuidados específicos del consumo de drogas en mujeres\", implementada junto a la Secretaría de Género de la Junta Nacional de Drogas y la Secretaría de la Mujer de la Intendencia de Montevideo. La campaña gráfica apunta a sensibilizar sobre el creciente consumo de drogas, legales e ilegales, en las mujeres, un fenómeno poco estudiado e invisibilizado.

En palabras de la coordinadora de la campaña de Casa de la Mujer, Margarita Fernández, “las mujeres en general no acuden a atenderse y no reconocen que pueden tener un problema de consumo. La mujer, como tiene que dedicarse a cuidar a otros, se posterga”.

La Secretaría de Género de la Junta Nacional de Drogas, luego de detectar un creciente consumo fundamentalmente de psicofármacos y alcohol en las mujeres, solicitó a la Casa de la Mujer, que posee una larga trayectoria de asesoramiento y apoyo a las mujeres y que en los últimos años incursiona también en temáticas vinculadas al consumo problemático de drogas, que diseñe y ejecute una campaña de sensibilización. Así comenzó “Me cuido más cuando…”.

Para diseñar la campaña, la Casa de la Mujer realizó tres talleres, en total con 60 mujeres de 18 a 65 años. Fueron profesionales y participantes de los programas de Casa de la Mujer quienes debatieron sobre el tema y aportaron insumos fundamentales para poner en marcha la campaña.

Así se llegó a plasmar gráficamente, en afiches, pegotines y dípticos que funcionarán de base para la campaña, que “me cuido más cuando me informo, me junto con otras y otros, puedo decir no, puedo pedir ayuda”. La intención, dice Fernández, es trabajar sobre la siguiente idea: “Me tengo que dar un lugar a mí misma y para eso tengo que dedicar parte de mi tiempo a mí misma. Hace falta reconocer que se tiene un problema, y que sola no puedo, que tengo que pedir ayuda”.

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Me gustás más cuando…

En 2010 se inauguró la campaña de sensibilización contra la violencia de género en las parejas jóvenes “Me gustás más cuando…”. La idea de la campaña surgió luego de verificar que llegaban chicas cada vez más jóvenes relatando situaciones de violencia en su pareja a la consulta de la Casa de la Mujer. A partir de ese hecho, la Casa se propuso abordar esta temática desde un proyecto de prevención, que fue apoyado por ONU Mujeres. Luego de esa primera etapa se constató la necesidad -y la demanda- de seguir ampliando la propuesta. Es así que en 2011 se comenzó un proceso de involucramiento de los principales actores que pueden incidir positivamente para un cambio, por lo que se impartieron cursos de formación para adolescentes en “promoción en contra de la violencia de género”, y cursos para docentes de “agente de equidad en el aula”. También se realizaron talleres de sensibilización en diferentes centros juveniles y organizaciones sociales y en 2013 se publicó un libro que sistematiza la experiencia de sensibilización.

El proyecto, que continúa en marcha, parte de una idea básica: para trabajar sobre los elementos culturales que inciden en las concepciones del ser varón y del ser mujer, conviene arrancar temprano, y no esperar a que los estereotipos estén más naturalizados e interiorizados. La adolescencia, y su espíritu cuestionador, se vuelve un momento estratégico para reflexionar sobre los modelos de varón y mujer que se imponen culturalmente y que perpetúan vínculos violentos, además de limitar el desarrollo de la persona y de su personalidad.

Derechos de Familia

La orientación jurídica es una de las propuestas que la Casa de la Mujer implementó desde sus inicios. Desde 1987, este servicio representa una puerta abierta a la recepción y apoyo legal de las mujeres desde una perspectiva de los derechos humanos y de género. La mirada escapa a la meramente jurídica, a la de una simple aplicación de las normas, e integra un conocimiento sobre las vivencias de las mujeres.

Sus objetivos se centran en el apoyo al crecimiento personal de las consultantes y en la difusión a nivel social del lugar que ocupa la mujer en el marco jurídico de nuestro país. Ya que el derecho no es neutral, es imprescindible tener presente que el bagaje cultural de jueces y juezas, de quienes toman decisiones sobre la vida de las personas, no es ajeno a las concepciones patriarcales y machistas que existen en nuestra sociedad.

En ese marco, la Casa de la Mujer intenta visibilizar la situación de discriminación que aún viven las mujeres en nuestro país.

Salud Sexual y Reproductiva

Desde la Casa de la Mujer se trabajan dos líneas que involucran a la salud sexual y reproductiva: la consulta en derechos y los talleres de preparación del parto.

En la consulta sobre derechos de salud sexual y reproductiva se brinda asesoramiento sobre la prevención del embarazo no deseado a través de métodos anticonceptivos, la interrupción voluntaria del embarazo y la prevención de enfermedades de transmisión sexual y HIV/SIDA. También se intenta prevenir el cáncer genital femenino por medio de la difusión de información y derivaciones. Asimismo, se brinda información sobre sexo y sexualidad a mujeres de todas las edades.

Los talleres de preparación del parto constan de 10 encuentros donde se trabajan los derechos de las embarazadas, los miedos, ansiedades y sentimientos en el embarazo, la higiene y la alimentación, los cambios en el cuerpo, los masajes, posturas y pujos, la ubicación del embarazo en el cuerpo y anexos embrionarios, el preparto, el trabajo de parto y el parto propiamente dicho. También se brinda un apoyo del puerperio y el amamantamiento.

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Violencia de Género

Cuando una mujer es golpeada física o psicológicamente en su círculo más cercano, aparece, como un espejo, la imagen de lo que nuestra sociedad sigue siendo. El rol social que se atribuye a la mujer la convierte en víctima de una violencia específica que, aunque la conocemos por doméstica, es el más evidente ejemplo de Violencia de Género.

Desde esta perspectiva, las características humanas consideradas “femeninas” o “masculinas” son culturalmente aprendidas a través de la socialización, y no adquiridas biológica o “naturalmente” en base al sexo.

Para comprender la existencia de violencia hacia las mujeres, es indispensable conocer y analizar las percepciones y valoraciones que las personas realizan en torno al significado del ser hombre y del ser mujer, y analizar los estereotipos de género existentes, que mantienen un vínculo entre la idea de la superioridad del varón respecto de la mujer y la creencia de que el hombre tiene derecho a utilizar su fuerza física para mantener un dominio y control en el ámbito familiar.

La Casa de la Mujer trabaja desde sus inicios sobre esta temática, en 1987, y el problema sigue vigente.

Educación y Trabajo Protegido

La Casa de la Mujer desarrolla experiencias de educación y trabajo protegido a través de convenios educativo-laborales con diferentes instituciones. Constituyen escenarios educativos que potencian la construcción de ciudadanía a través de una experiencia grupal, un trabajo remunerado y una valorización social. Los y las participantes viven la experiencia como algo muy gratificante que les posibilita reencontrarse con sus fortalezas, demostrar sus capacidades y estimular su autoestima. El trabajo juega un papel crucial sobre la socialización de mujeres y hombres, por lo que se busca incidir en las posibilidades de inserción laboral desde propuestas prácticas de contenido pedagógico. La inserción o reinserción al mundo del trabajo es una de las “rutas” posibles hacia la integración. Quebrar con la lógica del aislamiento implica integrar nuevas oportunidades que promuevan la ciudadanía, de manera que se refuercen no sólo los aspectos vinculados al ingreso, sino también aquellos que refieren a la apropiación y al ejercicio de derechos.

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Uruguay Integra

En 2009 un grupo de vecinos de Villa Española se nucleó en torno a la promoción de una alimentación más saludable y nutritiva. La propuesta se enmarcó en el programa Uruguay Integra ejecutado por la Casa de la Mujer y contó con el aval del CCZ 6, la Policlínica Yucatán, la Organización Social Galpón de Corrales y la Secretaría de la Mujer de la Intendencia de Montevideo. El grupo conformó un espacio de crecimiento a través de la reflexión, el cuestionamiento y el redescubrimiento de aptitudes y habilidades.

La temática surgió como consecuencia de la gran cantidad de niñas y niños que en la zona sufren de obesidad, anemias u otros trastornos producidos por una mala alimentación.

“Somos lo que comemos”

En base a una propuesta realizada desde el ámbito de la policlínica de Villa Española, acordamos trabajar educativamente con padres y madres en la promoción de una alimentación y una dieta saludables de bebés, niñas y niños, y por consecuencia de toda la familia. La propuesta surge a partir de la comprobación diaria, a la interna de la clínica, de la existencia de enfermedades derivadas de una mala alimentación.

Entre actividades recreativas y de integración como festejos de cumpleaños y de fin de año, el grupo de Uruguay Integra transitó talleres de nutrición, cocina, huerta, informática, salud sexual y reproductiva, adicciones, adolescencia, familia, artesanías... El grupo salió de la sede para acercarse al barrio en actividades como “La Barriada”: convocatoria a vecinas y vecinos a un taller sobre adicciones, una problemática que preocupa a la zona. También se acercaron al grupo diferentes actores sociales e institucionales.

La conformación grupal, la interacción y la comunicación entre las y los participantes fue la base de nuestro trabajo. Consideramos que la construcción de algún sentido de pertenencia y real involucramiento es lo que propicia no sólo la consecución de metas grupales sino también los pasos que sus integrantes den para avanzar y modificar sus situaciones personales.

Vida con Proyectos

Vida con proyectos fue puesto en práctica por la Casa de la Mujer durante 2009 en base a un proyecto conjunto entre el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y Proimujer de Inefop. El programa apuntó a mujeres jóvenes con hijos chicos como forma de promover Vidas con proyectos y se planteó como un espacio anterior a los cursos de capacitación (también brindados en la Casa de la Mujer) para aquellas madres que no lograrían sostener esos cursos sin un primer acercamiento a nuevas experiencias: separarse y confiar al hijo a otro adulto para tomarse el tiempo de pensar en su proyecto propio. Luego de las deserciones de las primeras reuniones, el grupo de Vida con proyectos de la Casa de la Mujer quedó conformado por un grupo de 9 mujeres que transitaron todo el proceso.

Vida con proyectos empieza y termina con “El camino y yo”, una actividad que funciona como hilo conductor de todo el proceso de aprendizaje y que permite registrar los autodescubrimientos que se rescatan del proceso. Un regalo que llega al comienzo del proceso servirá para contener los aprendizajes: una caja y su correspondiente tapa. El camino está atravesado por un tiempo, un espacio y un soporte lúdico que promueven la reflexión personal, lo que permite a su vez conectarse con el mundo interno y fomentar la capacidad de cada uno de historizarse.

Vida con proyectos se conjuga a través de cinco módulos: Punto de partida, Objetivos, metas y estrategias, Plan de acción, Implementación y seguimiento, Evaluación y nuevo punto de partida. Al finalizar el proceso, las participantes, en una mirada retrospectiva, analizan lo que ha sido el camino. Esa mirada crítica implica reconocer aciertos y dificultades, a la vez que reflexionar sobre la apropiación y ejercitación de las competencias en base a una perspectiva de género. Las participantes retoman las oportunidades existentes en el entorno local que les permiten elaborar nuevos proyectos de crecimiento personal, educativo, laboral y de ejercicio de sus derechos. El objetivo es que las participantes vean qué herramientas adquiridas les posibilitarán establecer nuevos proyectos, y que se embarquen en esa tarea.

Este primer proyecto permitió generar aprendizajes que han sido recogidos en experiencias posteriores, como el curso de Ayudante de Cocina con madres durante 2014. Una conclusión a la que se llega es que el potencial es mayor en los grupos heterogéneos, donde las integrantes pueden apoyarse mutuamente, que cuando todas las participantes atraviesan la misma situación de vulnerabilidad y carencia de redes de apoyo.

Capacitación a Emprendedores y Emprendedoras

En 2013 la Casa de la Mujer desarrolló junto a Emprende una línea de trabajo de capacitación a feriantes, una población postergada que demuestra gran interés en aprender y capacitarse para mejorar sus emprendimientos.

A través de módulos sobre marketing, atención al cliente, gestión integral de la empresa, formalización de la empresa, registro contable, marco jurídico empresarial, comercialización, técnicas de ventas y transversalización de la perspectiva de género, feriantes de diferentes localidades (Toledo, Canelones, Suárez y Ciudad de la Costa) destacan la consolidación de un proceso contable que les permite planificar y administrar mejor su negocio, calcular el porcentaje de ganancia, visualizar costos que antes no tomaban en cuenta, mejorar las ventas, cambiar la actitud hacia los clientes, desarrollar estrategias de marketing, sentirse más seguros en su tarea.

Los cursos, además de los aprendizajes concretos, aportan un espacio de encuentro y socialización para generar estrategias colectivas, por ejemplo de compra de mercadería para mejorar el margen de ganancia.

Propuestas de Capacitación para el Trabajo

Desde 1993, la Casa de la Mujer brinda cursos de inserción laboral desde un enfoque multidisciplinario. En los cursos se presenta información y orientación sobre el mercado educativo y de trabajo que despliega una diversidad de alternativas, sus exigencias y posibilidades. La información se presenta libre de estereotipos que encasillen los trabajos como femeninos o masculinos e instrumenta la búsqueda y/o generación de trabajo.

La apuesta a desarrollar mecanismos de generación de ingresos para quienes son excluidos del mercado laboral, tanto jóvenes como adultos, no sólo brinda a los participantes las herramientas para disponer de recursos económicos que sustenten sus necesidades básicas, sino que fortalece personalidades y relaciones sociales, a la vez que potencia cualidades y la construcción de autonomías reales.

Las propuestas de capacitación laboral están estructuradas con módulos teórico-prácticos, y poseen, como uno de los pilares de la formación, la realización de una práctica no remunerada en el espacio de trabajo concreto (empresa). A su vez, se realiza un trabajo transversal desde una perspectiva de género, ya que los conceptos de hombre y mujer que reproducimos nos condicionan a todos en nuestras proyecciones y en nuestras relaciones con el entorno tanto social y afectivo como laboral.

La Casa de la Mujer ha apostado fuertemente a la capacitación de mujeres en rubros tradicionalmente masculinos (albañilería, instalación y monitoreo de alarmas) y de varones en rubros tradicionalmente femeninos (cuidado de enfermos) en el entendido de que no existen rubros ocupacionales determinados por el sexo, sino que parten de una asignación cultural. El objetivo de incluir rubros no tradicionales tanto para mujeres como para varones es el de contribuir a ampliar las oportunidades laborales a la vez que apuntar a la equidad laboral y a la equidad de género.

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